viernes, 11 de noviembre de 2016

Pazuzu el Demonio

Pazuzu es uno de los seres malignos más antiguos que existe. Su mención data de la Edad de Bronce, de los antiguos sumerios. Pazuzu es el demonio protagonista de El Exorcista. En esa historia endemonió a Regan, una niña de doce años. 

A Pazuzu le encanta cobijarse en el interior de los niños. Hace que sus cabezas se volteen por completo. Para invocarlo basta tomar una foto de su efigie, colocarla entre cuatro velas negras, bañarla en sangre de ave y prenderle fuego. 


Pazuzu anda suelto por Trujillo, puede estar debajo de tu cama o de la carpeta de tu colegio, aguardando cualquier ocasión para practicar su deporte favorito: matar exorcistas.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sarita-Sarita

Sarita-Sarita es un nuevo juego. Me lo enseñaron mis amigos del colegio. Consiste en hacerle preguntas a un espíritu del más allá que te responde. 

Después de decirle lo que quieres saber, lanzas al aire dos monedas de un sol; si ambas caen cara, la respuesta es positiva; si una cae cara y otra sello significa que tal vez; si caen las dos en sello, la respuesta es negativa. 

Le pregunté a Sarita-Sarita si iba a mejorar en el colegio y me dijo que sí, de manera rotunda, incuestionable. Espero que mis profesores entiendan que con el más allá no se juega.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Sopa de Ojos

Estuvimos jugando hasta la hora del lonche y la mamá de Alemauz nos dio de comer sopa de ojos, ojos de todos los colores, marrones-grises-verdes, que te miran fijamente, flotando en la cuchara. 

Invadido por el asco, le dije a la señora que no podía tomar más, que estaba con dolor de barriga, pero ella se empecinó en no dejarnos salir hasta que nos tragáramos el último ojo que, cómo nos había recomendado, había que pasarlos enteros, sin masticarlos. 

Esa noche, en mi cama, sentí que me iba a morir, pero no me pasó nada, salvo que nunca más volveré a dormir bien, ahora que llevo en mi interior una docena de ojos que permanecen bien abiertos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

El primer mes

Hoy mi blog cumple un mes. Nació como recomendación de mi profesora para subir mi promedio en el curso de Comunicación. Sin embargo a ella no le gusta mucho lo que publico. Dice que debo escribir cosas más 'felices' y 'positivas'. 

A mí me gusta escribir historias macabras. Y veo que a mucha gente le gusta también; entre ellos un sujeto que me para enviando mensajes en Facebook diciéndome que siga escribiendo cuentos de miedo, que él podría hacer de mí un escritor de mucha fama, con mucho dinero y seguidores a cambio de una insignificancia: que le entregue mi alma firmando un contrato.

He decidido eliminar al Diablo de mis contactos.  

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mi perro Cabaña

Había en medio de la calle un perro al costado de un viejo Volkswagen Escarabajo. Se trataba de un dálmata de porte esbelto y muy bien cuidado que llevaba en el cuello un cartel en el que decía: «Adóptame». Pasaba por allí un niño con su mamá quienes se quedaron encantados con el perro. Buscaron a alguien para decir que se lo llevaban, pero no encontraron a nadie que les diera razón por el perro o por el Escarabajo destartalado. 

Se llevaron el dálmata a casa. El niño le puso Cabaña como nombre, lo cobijaron en el patio y, a la mañana siguiente, sin ninguna explicación, el perro había desaparecido. El niño y su mamá lo buscaron por todas partes, se les ocurrió volver a la calle donde lo habían recogido y allí lo encontraron, al costado del mismo Volkswagen y con el cartel de «Adóptame» en el cuello. 

Volvieron a llevarse al perro a su casa y al día siguiente volvió a desaparecer. Esta escena se repetía día tras día hasta que la mamá, cansada de esta situación, decidió hacerle exámenes a Cabaña. Los rayos X revelaron que el animal no tenía huesos, ni órganos ni nada. La ciencia determinó que se trataba de un fantasma.  

martes, 1 de noviembre de 2016

La Procesión

Vivía en el centro de Lima un niño que era muy devoto de El Señor de los Milagros. Su mamá le había confeccionado un hábito morado y todos los años, cuando la procesión pasaba por la puerta de su casa, le rezaba y le arrojaba flores.  

Ese año el niño y su mamá no llegaron a tiempo. Tuvieron un compromiso lejos y cuando llegaron, la muchedumbre ya había pasado. Al llegar la noche, el niño se acostó muy triste y se durmió pensando en los platillos y sabrosas golosinas que ese día no había podido probar. 

A eso de las tres de la madrugada, el niño se despertó por el sonido de la banda, las bombardas y el olor inconfundible de los sahumerios. La procesión volvía a pasar por su casa. Buscó a su mamá y vio que estaba profundamente dormida. Sin despertarla se vistió con el hábito y bajó las escaleras para rezarle al Señor y arrojarle las flores que tenían como ofrenda.

Ya en la calle vio que la Sagrada Imagen era seguida por hombres con capa y sombrero y mujeres con el rostro cubierto por un manto. Una vendedora le obsequió un pedazo de turrón. Otra una porción de mazamorra y una mujer morena un anticucho de corazón. El niño no lo sabía pero se trataba de fantasmas, de gente creyente que había vivido en otro tiempo. 

La neblina cayó sobre Lima y la procesión de las almas desapareció. El niño devoto se fue con ellos. 

El Bus Rojo


Mi colegio tiene un bus igualito a los que en Estados Unidos hacen movilidad escolar. Pero no es color amarillo. Es de color rojo, de un rojo muy encendido, casi como el fuego. En el primer bimestre recoge a poquísimos alumnos. En el segundo, el número aumenta. En el tercero, todos los asientos están ocupados. En el cuarto está totalmente repleto con alumnos que viajan hasta parados. En las últimas semanas, el bus viaja a tal velocidad que se hace muy difícil bajar. Su puerta está herméticamente cerrada. Escapan aquellos que pueden saltar por las ventanas, pero igual son muy pocos los que tienen suerte. El viaje acaba a fin de año y cuando sus pasajeros llegan a casa les dicen a sus padres: "Me han jalado de año".