miércoles, 30 de noviembre de 2016
Pistoleros del Futuro
Un día en el lejano Oeste, en un pueblo polvoriento donde comisarios y bandoleros se agarraban a balazos, un científico alemán pensó en cómo sería la gente del futuro, si sería más civilizada y menos salvaje, y creó una máquina para viajar en el tiempo. Llegó al futuro y se sorprendió al encontrar que quienes habitaban en esa época les gustaba cómo se vivía en el lejano Oeste. Entonces las personas del futuro decidieron irse a vivir al pasado y las del pasado al futuro, por eso es que en el pasado se han inventado tantas cosas útiles y en el futuro no tanto. Hoy perdemos el tiempo agarrándonos a balazos.
martes, 29 de noviembre de 2016
El Ángel de la Muerte
Yo tuve como Ángel de la Guarda al Ángel de la Muerte. En el día mi Ángel dormía en la fachada de mosaicos de la Universidad Nacional y en las noches velaba mis sueños pegado en el techo, librándome de zancudos, arañas y otros bichos que me quisieran molestar.
El Ángel de la Muerte no sólo velaba mi descanso. Me entretenía contándome historias de cómo mataba en masa, como por ejemplo en el antiguo Egipto cuando cargó con todos los primogénitos o en la Edad Media en forma de peste negra.
Los ángeles de la guarda cuidan a los niños hasta que cumplen ocho años. De allí te abandonan, buscan a otro niño que los pueda necesitar. Yo tengo diez y extraño a mi Ángel de la Muerte, sobre todo en los veranos cuando los zancudos no dejan descansar.
El Ángel de la Muerte no sólo velaba mi descanso. Me entretenía contándome historias de cómo mataba en masa, como por ejemplo en el antiguo Egipto cuando cargó con todos los primogénitos o en la Edad Media en forma de peste negra.
Los ángeles de la guarda cuidan a los niños hasta que cumplen ocho años. De allí te abandonan, buscan a otro niño que los pueda necesitar. Yo tengo diez y extraño a mi Ángel de la Muerte, sobre todo en los veranos cuando los zancudos no dejan descansar.
sábado, 26 de noviembre de 2016
Fidel en Sueños
Ayer soñé con un hombre de larga barba que me preguntó por mi mochila con la cara del Che Guevara. Le dije que se rompieron las tiras y ya no la usaba. Me preguntó por la gorra de guerrillero con la bandera de Cuba que mi abuela Teté me trajo de su viaje a La Habana. Le dije que la perdí jugando fútbol en el parque, pero que no se lo dijera a mi abuela porque se iba a enojar. Hoy supe por la televisión que ese hombre había muerto. Supe que se llamaba Fidel Castro, que había sido el comandante en jefe de la revolución cubana. Mi papá me dijo que había sido el latinoamericano más importante e influyente del siglo XX. A mí me pareció que estaba muy viejo para el siglo XXI.
viernes, 25 de noviembre de 2016
Doctor Muerte
Pocos saben mi nombre, todos me llaman 'Doctor Muerte' porque trabajo en una clínica dedicada a brindar eterno descanso a quienes padecen de enfermedades incurables, están en estado vegetal o necesitan de una máquina para sobrevivir. La gente cuestiona mi trabajo, pero yo tengo la conciencia tranquila.
Una noche que despaché más pacientes que de costumbre, me dormí en la ruta y mi auto se estrelló contra un poste de luz. Quedé parapléjico y en estado de coma. A pesar de mis ruegos que nadie podía escuchar por hallarme aislado en mi interior, mis familiares firmaron la orden para que yo dejara de respirar aplicándome una inyección letal.
Ahora espero —no sé todavía qué— en el Purgatorio junto con otros comatosos despachados en contra de su voluntad. Muchos me miran mal, pero yo tengo la conciencia tranquila.
Ahora espero —no sé todavía qué— en el Purgatorio junto con otros comatosos despachados en contra de su voluntad. Muchos me miran mal, pero yo tengo la conciencia tranquila.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Dedicatoria
En el colegio me hicieron leer Mi vida estimada, una novela de la escritora Luciana Lacroix. Vi con mucha sorpresa que estaba dedicada 'Para Alfieri' y que su contenido relataba toda mi vida, desde mi nacimiento hasta el día de ayer que terminé de leer la última hoja.
Consternado, tuve la oportunidad de conocer a la señora Lacroix en la Feria del Libro de Trujillo y ella me reconoció al instante: "¡Eres mi personaje!", me dijo y me mostró el manuscrito de la segunda parte del libro donde relataba mi vida en el futuro. Tuve que asesinarla antes de que lo pudiera publicar. No quiero que la imaginación de una escritora sea la encargada de ponerle a mi vida punto final.
Consternado, tuve la oportunidad de conocer a la señora Lacroix en la Feria del Libro de Trujillo y ella me reconoció al instante: "¡Eres mi personaje!", me dijo y me mostró el manuscrito de la segunda parte del libro donde relataba mi vida en el futuro. Tuve que asesinarla antes de que lo pudiera publicar. No quiero que la imaginación de una escritora sea la encargada de ponerle a mi vida punto final.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Las Islas de Colores
En el comienzo de los tiempos habían siete islas que flotaban en el cielo. La tierra de cada isla era de un color y de ese color eran también sus ciudadanos. En cada isla habitaban seres de piel roja, naranja, amarilla, verde, celeste, azul y violeta.
Un día las siete islas se declararon la guerra. Los diferentes isleños se atacaron entre sí en una lucha que duró milenios. Hubo tanta destrucción que una a una las islas se fueron desmoronando y diluyendo hacia la tierra en una lluvia de polvo, llenando de color a la tierra que antes sólo conocía distintos tonos de marrón.
Hoy de las siete islas ya no queda nada. Solamente cuando llueve el cielo recuerda su existencia proyectando un arco iris de siete colores.
Un día las siete islas se declararon la guerra. Los diferentes isleños se atacaron entre sí en una lucha que duró milenios. Hubo tanta destrucción que una a una las islas se fueron desmoronando y diluyendo hacia la tierra en una lluvia de polvo, llenando de color a la tierra que antes sólo conocía distintos tonos de marrón.
Hoy de las siete islas ya no queda nada. Solamente cuando llueve el cielo recuerda su existencia proyectando un arco iris de siete colores.
domingo, 20 de noviembre de 2016
Oblicuo Lanzamiento
A medio recreo, las chicas interrumpieron nuestra competencia de Water Bottle Flip Challenge apostando que ellas son mejores que nosotros arrojando la botella a medio llenar de agua. Entonces se armaron dos equipos. Samara, Kaori y Abigail por un lado y Adrián, Alonso y yo por el nuestro.
Tocó el timbre y las chicas, gracias a Kaori, nos llevaban cuatro puntos de ventaja. Yo tenía la responsabilidad del último lanzamiento. Si caía de poto sumaría una unidad, insuficiente; tenía que calcular bien y hacer que la botella cayera de cabeza —con la tapa besando el suelo—, así sumariamos los cinco puntos que nos darían la victoria.

Lancé la botella y sin querer la hice caer de tal forma que, desafiando a la Ley de la Gravedad, se quedó inclinada con el poto apoyado en la pared. Aunque las chicas no lo quisieron aceptar, nosotros habíamos ganado. Nadie les había explicado que botella que quedaba en posición diagonal valía diez puntos.
Tocó el timbre y las chicas, gracias a Kaori, nos llevaban cuatro puntos de ventaja. Yo tenía la responsabilidad del último lanzamiento. Si caía de poto sumaría una unidad, insuficiente; tenía que calcular bien y hacer que la botella cayera de cabeza —con la tapa besando el suelo—, así sumariamos los cinco puntos que nos darían la victoria.

Lancé la botella y sin querer la hice caer de tal forma que, desafiando a la Ley de la Gravedad, se quedó inclinada con el poto apoyado en la pared. Aunque las chicas no lo quisieron aceptar, nosotros habíamos ganado. Nadie les había explicado que botella que quedaba en posición diagonal valía diez puntos.
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